Tercera parte: La evaluación desde el enfoque formativo


¿Qué te parecería que haya una competencia y se tiene que subir a ese árbol?, ¿cómo crees que se sienta el pez en su pecera?, ¿acaso esta situación se sigue viviendo en la realidad de las aulas?...

Para que este tipo de situaciones se detengan es necesario comprender que la evaluación debe ser para todos y con todos. Por ello ha surgido el concepto de la evaluación formativa.


¿Qué es la evaluación formativa?

La evaluación desde el enfoque formativo además de tener como propósito contribuir a la mejora del aprendizaje, regula el proceso de enseñanza y de aprendizaje, principalmente para adaptar o ajustar las condiciones pedagógicas (estrategias, actividades, planificaciones) en función de las necesidades de los alumnos.

“La evaluación desde el enfoque formativo responde a dos funciones; la primera es de carácter pedagógico –no acreditativo–, y la segunda, social –acreditativo– “
(Vizcarro, 1998; Coll y Onrubia, 1999; Díaz Barriga y Hernández, 2002).



Funciones de la evaluación


  1. La función pedagógica de la evaluación permite identificar las necesidades del grupo de alumnos con que trabaje cada docente, mediante la reflexión y mejora de la enseñanza y del aprendizaje.
  2. La función social de la evaluación está relacionada con la creación de oportunidades para seguir aprendiendo y la comunicación de los resultados al final de un periodo de corte, también implica analizar los resultados obtenidos para hacer ajustes en la práctica del siguiente periodo.
Momentos y tipos de evaluación

Tradicionalmente se señalan tres momentos de evaluación: inicial, de proceso y final. Estos momentos coindicen con los tipos de evaluación: diagnóstica, formativa y sumativa o sumaria.


La evaluación diagnóstica se realiza de manera previa al desarrollo de un proceso educativo, cualquiera que sea, con la intención de explorar los conocimientos que ya poseen los alumnos.


La evaluación formativa se realiza para valorar el avance en los aprendizajes y mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Su función es mejorar una intervención en un momento determinado, y en concreto, permite valorar si la planificación se está realizando de acuerdo con lo planeado.

Modalidades:
*Regulación interactiva. Son las evaluaciones que ocurren completamente integradas al proceso de enseñanza.
*Regulación retroactiva. Son las evaluaciones que permiten oportunidades de aprendizaje después de realizar una medición puntual al término de una situación o secuencia didáctica;
de esta forma, permiten reforzar lo que no se ha aprendido de manera apropiada
*Regulación proactiva. Son las evaluaciones que ayudan a hacer adaptaciones relacionadas con lo que se aprenderá en un futuro cercano.

La regulación interactiva constituye la modalidad por excelencia
de la evaluación formativa, mientras que la proactiva y
la retroactiva son alternativas para que puedan utilizarse cuando
la primera no ha funcionado por diversos factores (Díaz Barriga
y Hernández, 2002).

La evaluación sumativa se basa en la recolección de información acerca de los resultados de los alumnos, así como de los procesos, las estrategias y las actividades que ha utilizado el docente y le han permitido llegar a dichos resultados.

Desde el enfoque formativo, la evaluación debe centrarse en los aprendizajes para dar seguimiento al progreso de cada alumno y ofrecerle oportunidades para lograrlos; hacer hincapié en que ellos asuman la responsabilidad de reflexionar su propio progreso en el aprendizaje; mejorar la práctica docente, y proporcionar información para la acreditación, la promoción y la certificación de estudios.

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